Día soleado, sentado afuera, pantalones remangados, miraba el cielo.
No se sentía culpable de estar 'haciendo nada'.
Termino de ver como esa nube se escondía detrás de la casa con chimenea. Y se saludó.
Pensó en que por suerte no era como aquel que su abuelo le había dicho que nunca fuera.
Recordaba que de chico pensaba que nunca iba a encontrar por la vida alguien con tales características.
Parecía imposible, alguien tan desagradable, tan... desaprovechador...y al mismo tiempo tan dañino.
Pero no hacia mucho se había cruzado, por esas cosas que tiene la vida con uno que era, que concordaba con aquella descripción.
"Aprecie lo bueno de la vida. No se deje confundir, lo bueno siempre es gratis y huele bien. No piense como aquellos que todo lo miden en dinero, hasta el tiempo. Pero por favor mijo, nunca sea como esos que se duermen, se duermen y no sueñan. El problema es ese, despiertan y no tienen nada que los haga no querer dormir. Son esos mismos a los que la repetición les reconforta. Cuando se encuentran con una persona que les da vida, no pueden con ello. Intentan tomar eso, tratan de quitarle luz. Les molestan la gente que ríe sinceramente, los que siempre quieren y pueden más. Son esos que pasan y hacen viento pesado. Que miran, pero no se dan a conocer en sus ojos. Pueden parecer interesantes en un principio, hablan mucho, intimidan, pero a los días son molestos, pedantes. No sea nunca de esos que pretenden serlo todo, que no se hacen cargo de sus fracasos y que no reconocen sus temores. Le repito, no sirve una vida así."
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