
Arriba, arriba!
Resulta que, aunque no me gusta el verano, igual, igual, se ha puesto bueno, diría, demasiado bueno.
Tenemos: mucha sandia, olor a sol, mucho verde, todo es dulce, cosas nuevas, gente nueva, cosas reales, proyectos que no nos hacen dormir la siesta, trasnochadas y madrugadas al otro día, no hay tantos mosquitos, atardeceres, nubes con formitas, cada tanto una lluvia, ojitos llenos de vida, grillitos, muchos "itos", sorpresas de las buenas*, y poco tiempo para aburrirnos...
Andamos bien, yo digo, muy bien.
*Porque si es malo no merece llamarse sorpresa, a eso le llamamos "imprevistos"...
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