***La gente con memoria la pasa, a veces, muy mal. Nunca olvidan, aunque intenten…y eso puede resultar muy jodido. Claro que también tienen recuerdos muy vividos de lo bueno…pero de lo malo, es difícil apartarse. Al menos, claro, que se los “supere” de alguna manera…eso dicen. Yo todavía me pregunto si las cosas pueden ser “superadas” efectivamente…
De lo que si estoy segura, es que si a las cosas se las deja guardadas…solas no desaparecen. Por eso, estos son tiempos de andar con cuidado, ver cada tanto que es lo que uno anda guardando…capaz que es justamente esa cargadera la que hace que viajemos más pesados. Y bueno, parece que te pones un día a revisar la guantera, y decidís desechar algunas cosas, conservar otras…comprimir si se puede algunas, y a veces, si andas creativo, armar algo nuevo de diferentes pedazos que te gustaban. Tampoco parece ser, que sea cuestión de andar vacio, pero cuanto más liviano mejor, de eso no cabe duda alguna.
No sé…
Empiezo a creer que lo peor que puede uno almacenar en grandes cantidades son las dudas. Tampoco es que uno pueda responder todas las interrogantes inmediatamente, de una vez por todas, pero capaz que en tratar de hacerlo está la diferencia.
Por ejemplo, si no sé si es: si o no, tengo dos opciones, no hacer nada y nunca saberlo, y de mientras tanto…fabular, qué sería si pudiera ser “si”, o lo contrario. Si bien es una manera de pasar el rato, a mi en lo personal, no me contenta mucho, las fábulas pueden ser infinitas…pero: ¿qué nos dejan al final?...no sé…me resultan, si, un tanto necesarias a veces, pero como que carecen de materialidad…y yo soy materia, en parte, al fin y al cabo. La segunda opción, es ver que pasa…claro, da chucho…hay que ser valiente. Y hay que ir, enfrentar y ver qué era…si era “si” o era “no”…o capaz que en una de esas hasta había otra opción. Y da miedito, pero lo bueno del miedo es que se queda ahí, y cuando le pones la cara…medio que al final se va…y ya está, se fue, te libraste de él.
El miedo al rechazo, te atormenta siempre. Diría que es mil veces mejor ser horrorosamente rechazado…antes que vivir con ese tormento. Te dicen “chau” (o “adiós”, si se pone más religiosa la cosa) y ta, bueno, seguís de alguna manera. Podes tratar de entender al otro, y llegar arbitrariamente a un conclusión que, como por lo general nunca vas a poder comprobar, te deje bien parado. Y te contentas estupidamente con enunciados que pueden ser tan cliché como “era cosa del destino” o más narcisistas como “ yo era demasiado para el otro, tanto que no lo pudo soportar”. O también estamos los más boludos, que no cerramos del todo la puerta, y nos quedamos con la idea de que ese no era el momento…y está bárbaro, capaz que lo era antes o lo será después, o en una de esas, lo será tan después que alguien se va a morir antes…Debe ser porque creemos que todo tiene la posibilidad de ser…y si no lo es, es porque todavía no se ha dado…o algo así, o no se quiere. Y está más que bien no querer a veces.
Por eso, si no olvidas, y eso te hace mal, y te preguntas sobre qué será…capaz que te convine empezar a dirigir tus energías en preguntarle al otro…en vez de seguir inventando finales alternativos a esta historia.
("The House at Pooh Corner")
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